Excusas

No me gustan las excusas. Ni las explicaciones sin venir a cuento. Ni las historias con tufo a mala conciencia.
Y no me gustan porque no las busco ni las pido ni las doy.

"Yo quería, pero...".
Si querías y no pudiste por alguna razón de peso, no pudo ser y punto. La próxima vez será.
Si no te apeteció, no te apeteció. Sin excusas porque aquí nadie es dueño de nadie y nadie te reprocha que no te apetezca.
El hecho de no habernos visto no cambia en función de por qué no quedamos. 

Y ni yo pregunto ni espero que tú me lo cuentes.
Pero esos mensajes, mails y similares, me matan.
Me recuerdan a cuando era pequeña y faltaba al colegio y tu madre o tu padre tenía que escribirte un justificante que llamaban mis monjas.
"Susurros no ha podido asistir a clase el martes 01.10.1988 por encontrarse enferma. Firmado: Madre de Susurros".

Y además es que no sé qué contestar.
Me quedo siempre con la impresión de que una tarde-noche que podía haber sido morbosa, sugerente, divertida, graciosa, excitante...pierde la magia en un maremagnum de excusas forzadas que le quitan la gracia al asunto.
Mejor me llamas cuando me quieras contar que sí puedes verme, que piensas emputecerme y me mandas una de esas fotos tuyas que tanto me gustan. Eso sí me anima el día. Mmm.